
Una curvatura articula su experiencia vital, transformando el habitar en un diálogo íntimo entre herencia y visión.

Un refugio íntimo, donde cada amanecer se percibe como una caricia suave de luz, y cada rincón despierta una profunda sensación de pertenencia.
Este hogar reinterpreta la tradición de barrio, proyectando una nueva visión de la vida contemporánea, tan singular como quienes lo habitan.
